En busca de la felicidad por autoayuda

En esta era contemporánea, los divanes, las prisas y las medicaciones para intentar ser feliz se encargan del marcar el ritmo rutinario. Son tiempos de buscar prácticamente a la desesperada la felicidad, lo que acaba siendo contraproducente y generando la frustración por no poder ser feliz en un entorno, por lo general, adverso.

autoayudaComo le ha ocurrido a las civilizaciones que han poblado la Tierra desde días inmemoriales, las creencias en dioses y en divinidades que puedan salvar al humano de la muerte y del vacío de su propia existencia siguen representando otra vía de alivio en la actualidad. En todo el mundo existen más de cuatro mil doscientas religiones, por lo que las oportunidades para encomendarse a un dios salvador son muchas.

También la crisis económica, agravada en el sentido de ser también una crisis de valores y de principios morales y filosóficos, ha aumentado las exigencias de cada hombre por escapar de la decadencia y la desidia en la que quedan ancladas muchas vidas. Pero en esta ola de huida de la realidad y de refugio en estrambóticos motivos que nos hagan seguir viviendo más o menos en paz con el yo interior, una nueva religión parece haberse erigida en captadora de auténticas masas, se trata de la literatura de psicología positiva.

Una de las drogas que más fuerte están pegando en el siglo veintiuno son los manuales de autoayuda. Cualquiera puede escribir un libro invitando al resto del rebaño a leer contenidos pueriles y poco reposados. Todo vale con tal de vender un ejemplar de un libro y con tal de hacer creer al prójimo que se puede ser feliz, aunque sea a base del propio convencimiento, de escapar de la cruda realidad y de vivir en una burbuja de mentira en la que cada sonrisa esté huera y forzada por las páginas de una especie de gurú patético. Así que menos pastillas y manuales de autoayuda -y menos tontería, al fin y al cabo-  y más paseos armónicos por los parques, las playas y los bosques.