Atrás quedaron los tiempos en los que se aceptaba como una verdad incuestionable que las terrazas eran para el verano. Hoy en día, es muy común que los locales de hostelería mantengan abiertos sus espacios exteriores aún en los días de invierno.

La prohición de fumar en espacios cerrados ha tenido mucho que ver con esta práctica. Pero ni aún los fumadores empedernidos quieren pasar frío. Por eso, los sistemas de calefacción exterior se han convertido en la tabla de salvación para muchos bares e incluso para particulares que no quieren renunciar a las vistas de su terraza cuando bajan las temperaturas.

Como ocurre con las estufas de interior, en el mercado hay también muchas opciones de calefacción para exteriores. Hoy nos vamos a centrar en explicarte las ventajas y desventajas de los equipos eléctricos y de gas, para que puedas elegir el que mejor te convenga.

Estufas de exterior de gas

Su uso es muy extendido, pues su poder calorífico es bastante potente. Además, no necesitan de instalaciones eléctricas para conectarse.

Su funcionamiento es muy sencillo, y pueden acoplarse a la instalación de gas existente. Sólo será necesario conectarlas a la bombona de gas butano o propano, mediante una manguera y un regulador convencional.

Debe tenerse en cuenta que siempre deben ubicarse en espacios bien ventilados.

Dependiendo del modelo, su autonomía de funcionamiento varía entre 12 y 19 horas, en promedio. Sin embargo, existen equipos capaces de ofrecer calefacción por periodos de hasta 72 horas.

Estos dispositivos funcionan tanto con gas butano como con gas propano. Pero debido a que el gas butano tiene una menor capacidad de gasificar a bajas temperaturas, es preferible optar por la alimentación con gas propano.

Como regla general, las estufas de gas pueden calefaccionar áreas de hasta 30 metros. Y en el caso de los retaurantes, se sugiere considerar la instalación de una estufa cada cuatro mesas.

Es recomendable elegir equipos que tengan regulador de llama, para optimizar su eficiencia energética.

Estufas de exterior eléctricas

Las modelos más nuevos de estufas eléctricas de exterior funcionan por rayos infrarrojos. Para ello están dotadas de lámparas de cuarzo o carbono que producen ondas medias o largas de radiación térmica.

A diferencia de las estufas de gas, estos dispositivos no calientan el aire, sino las superficies, por lo que no se pierde calor por convección. Estos equipos irradian calor de manera directa hacia las personas u objetos que estén en su radio de acción y no hacia el ambiente, por lo que son más eficientes.

Asimismo, las estufas eléctricas emiten calor de manera inmediata, por lo que no es necesario encenderlas antes para que alcancen temperatura.

Por otra parte,  este sistema ofrece una alternativa de energía más limpia, pues no emite CO2. También destacan por ser equipos de bajo mantenimiento y fácil uso.

Con respecto a su potencia, pueden alcanzar entre 3000 o 4000 W, suficientes para irradiar calor en un área de hasta 10 o 15 m2. Es decir, serán necesarias más unidades de estufas eléctricas que de gas para calefaccionar un mismo espacio.

Requieren de instalaciones eléctricas apropiadas y, pueden tener un impacto significativo en el presupuesto, debido al alto el costo de la energía eléctrica. Por eso, estos equipos se recomiendan para usos puntuales durante periodos breves o el caso de particulares.